Parada allí, quieta, como con el mundo estancado, observaba cuidadosa y
fijamente su caminar, lo veía crecer... hacerse grande, brillar! no
apartaba su vista de él... sólo el viento del trajín a su alrededor
mecía levemente su cabellera, y lo único que ella escuchaba era el
latir de su corazón que parecía unido al de él susurrando... sólo no
cortes nuestro lazo rojo, sólo no lo cortes, pretende que no está,
cierra tus ojos, mira para otro lado, toma otras manos, ama otros
amores... pero no lo cortes.
No comments:
Post a Comment